En las empresas en numerosas ocasiones, una persona que nos reporta nos viene con un problema.
Como jefe suyo, ¿cómo debemos actuar?
Generalmente la primera reacción suele ser, como jefe que quiere demostrar su valía y liderazgo, darle una solución a su problema.
Pero, aunque esta reacción suele ser la más eficiente para su problema y la mejor a corto plazo para conseguir que las cosas se hagan, la ventaja a corto plazo suele ser sobrepasada por los inconvenientes a largo plazo.
Con esta actuación, se impide a nuestros colaboradores directos su propio desarrollo, anulando además algunas ideas potenciales y poniendo todo el peso de la decisión y creatividad en nuestros propios hombros.
Frente a una situación como la comentada, se puede responder con mucho más valor añadido a largo plazo, realizando las preguntas adecuadas de forma que encuentren soluciones por sí mismos. Para esto debemos realizar no cualquier tipo de pregunta, sino realizando preguntas que inspiren a la gente a pensar en nuevas soluciones, ampliar su perspectiva y permitir que esto contribuya a la organización.
De momento lo primero que debemos empezar es teniendo claro que debemos usar preguntas abiertas, que no tengan una contestación específica. Generalmente son preguntas que comienzan con “¿Por qué?, ¿Cómo?, ¿Qué?, ¿Dónde?, etc. La idea es hacer preguntas que permitan Leer más…