La resolución de problemas en la gestión de equipos

Indagar y detectar problemas

En la gestión de equipos nos encontramos a menudo con diferentes problemas que afrontar y resolver. Especialmente aquellos directivos que pueden detectar problemas y resolverlos antes de que estallen, ayudarán a la creación y sostenimiento de equipos de alto valor. Obviamente el estar atentos a situaciones en el equipo es la base. Hay que detectar posibles desplantes, falta de comunicación entre los miembros, falta de cooperación entre el equipo y con otros equipos, o posibles disputas y otros posibles problemas.

Pero también deberemos establecer de manera periódica reuniones individuales con los miembros del equipo para detectar cualquier problema actual o indicio de que surgirá alguno.

Estas reuniones deberán ser realizadas con extremo cuidado de forma que no se conviertan en reuniones de quejas, críticas u otros tipos de disfuncionalidades.

 

Resolver conflictos

Una de las más difíciles situaciones para un responsable de un equipo consiste en el enfrentamiento entre dos de sus miembros. Este problema grabará negativamente sus comportamientos y resultados y afectarán al resto del equipo. La mayoría de las veces viene debido a problemas emocionales que conllevan en peleas y frecuentemente en división en el equipo.

En estos casos el conocimiento del funcionamiento de las personas y su parte emocional será de gran valor. Este conocimiento se desarrolla en cursos de gestión de equipos. Aunque cada problema sea particular y diferente, un conocimiento preciso del funcionamiento del cerebro de las personas será clave.

No obstante, existen varios puntos genéricos que se deberán aplicar:

No se deba ignorar el problema esperando a que se resuelva solo. Cuanto más tiempo pase será más difícil solucionarlo.

Permitir que los involucrados expresen sus sentimientos. Expresarlos y hablar de ellos permite tratarlos de manera más racional y menos emocional, sobre todo cuando se desciende al detalle de lo que ocurrió.

Trabajar la comprensión de cada punto de vista por parte del otro, aceptando los sentimientos.

Proponer soluciones con acuerdo de las dos partes. Para ello empezar siempre con puntos pequeños fáciles de acordar. Posteriormente los más difíciles se volverán más fáciles porque el cerebro de las personas tiende a la inercia de los acuerdos anteriores.

Estudiar metodologías de resolución de conflictos y aplicarlo.

 

Afrontar las conversaciones complicadas

Evadir las conversaciones complicadas funciona como un basurero de conflictos en el grupo. No funciona el hecho de que evitar la conversación evite el conflicto. Así que lo mejor es planificar cuidadosamente dichas conversaciones.

Al igual que en el punto anterior, el conocimiento del funcionamiento mental de las personas es muy importante y se estudia en los cursos de gestión de equipos. Pero veamos algunos puntos que ayudan a enfocar dichas conversaciones:

Pensar en los resultados positivos que pueden salir de la conversación, para afrontarla de manera positiva.

Utilizar técnicas de relax y de empatía y aceptación.

Hay que afrontar el tema punto a punto y poco a poco. No “inundemos” la situación soltando todo al mismo tiempo.

Escuchar de manera profunda

Mantener un tono amable en la conversación, considerando a la persona como diferente al hecho.

Hablar despacio y sin salirse del punto final que se quería alcanzar.