La empatía en la empresa

La empresa moderna tiene como objetivo maximizar su rendimiento económico y desarrollarse con serenidad en un entorno estable. Son los gerentes los que se encargan de crear las condiciones adecuadas para este contexto, teniendo en cuenta las expectativas de cada empleado. 

Sin embargo, el mundo y el contexto económico han cambiado considerablemente en los últimos años y ya no podemos conformarnos con objetivos cuantitativos. De hecho, en los últimos años, el foco de atención se ha desplazado hacia los recursos humanos y el bienestar en el lugar de trabajo.

¿Qué tiene que ver la empatía con esto? ¿Por qué es necesario en la vida corporativa? En este artículo, intentaremos arrojar algo de luz sobre el tema.

¿Qué es la empatía?

La empatía es la forma de escuchar activa y positivamente a la otra persona, sin juzgarla, comprendiendo sus sentimientos y emociones. En otras palabras, tratar de ponerse en su piel para identificar y comprender su estado mental y sus deseos y hacerle sentir que estamos 100% con él.

No hay que confundirla con la compasión o la simpatía, la empatía es uno de los pilares de la inteligencia social y es una de las 10 habilidades sociales más buscadas por las empresas. Dominar este rasgo permite sincronizarse con los demás y convertirse en su reflejo emocional, sin perder la conciencia de su propio ser.

La empatía se asocia generalmente con tres conceptos. En primer lugar, se habla de empatía cognitiva cuando una persona es capaz de percibir y comprender los estados psíquicos de su interlocutor sin juicio. Esto también se llama “mentalización” o “teoría de la mente”. 

Por otra parte, existe la empatía conductual, un elemento de comunicación no verbal que la mayoría de nosotros experimenta de forma completamente natural y que consiste en imitar inconscientemente los gestos y las posturas del interlocutor. 

Y finalmente, la empatía emocional está en el centro de la inteligencia de los sentimientos, y se trata de ser capaz de sentir plenamente los estados emocionales del interlocutor. Y esto de una manera automática y natural. 

¿Cómo se desarrolla la empatía en la empresa?

Para expresar la empatía hacia los demás, es sobre todo esencial conocerse a sí mismo y, por lo tanto, mostrar la empatía propia. Es impensable esperar entender a los demás si no te entiendes a ti mismo. Por lo tanto, debe ser muy claro consigo mismo, con su modo de funcionamiento y estar a gusto con sus emociones y sus estados internos (fluctuantes, pero esenciales para percibir y saber canalizar, si es necesario). 

Algunos son naturalmente empáticos, otros no siempre lo son. Sin embargo, al desarrollar la empatía en la empresa, mejoramos nuestras relaciones, comprendemos mejor el comportamiento y el modo de funcionamiento de nuestros colaboradores. 

Cómo mejorar nuestras habilidades de la empatía en la empresa? 

Practicar la escucha activa

A través de las preguntas formuladas y la atención prestada al otro, el arte de preguntar y escuchar nos permite observar y comprender la percepción del mundo por parte de los que nos rodean.

Desarrollar el conocimiento de las emociones

Comprender las emociones también significa saber reconocer los tipos de reacciones que provocan, las deficiencias que las desencadenan y, por tanto, ser capaz de identificarlas en la persona con la que estamos tratando, lo que nos permite anticipar las actitudes de la otra persona y minimizar la probabilidad de considerarlas aberrantes.

Saber dejar de lado nuestro sistema de valores

La sutileza de la empatía radica en dejar de lado el propio sistema de valores (en la medida de lo posible), las creencias o los juicios. Descubrir cómo percibe la otra persona el mundo que le rodea es tratar de entender cómo reacciona ante la situación que le perturba. Entender mejor a la otra persona es aprender a identificar las emociones que siente, independientemente y a pesar de las emociones que sentimos por la situación que está enfrentando.

Límites y trampas de la empatía en la empresa

La gran dificultad de la empatía es escuchar activamente a la otra persona sin querer resolver sus problemas por ella o interferir en su mundo. Además, nunca es posible ponerse en el lugar del otro totalmente. Nuestras vidas, experiencias o valores difieren necesariamente un mínimo. Nuestra percepción de las cosas está más o menos conscientemente sesgada.

Por otra parte, también es esencial no dejarse abrumar y contaminar por las emociones de su interlocutor, a riesgo de no ser ya empático, sino compasivo y no proporcionar un ojo objetivo a la otra persona o las respuestas correctas.

La empatía también puede ser una verdadera arma de manipulación. La persona que sabe utilizarla puede tener como único objetivo servir a sus propios intereses sin intentar realmente ayudar o comprender a la otra persona. Esto se llama afecto sin cognición. Pero también se puede utilizar de manera positiva con un liderazgo enriquecedor.

(conclusión)

La empatía, aunque a veces se descuide, es un factor importante no sólo para quienes la ofrecen y reciben, sino también para la organización de toda la empresa. Implica conectarse e identificarse con otros sin estar necesariamente en armonía con sus decisiones y reacciones ante determinadas situaciones. Aunque algunos podrían interpretar la empatía como una debilidad, constituye en realidad una gran fortaleza de la humildad.

Significa entender los signos verbales y no verbales, poniéndonos en el lugar de los demás y permitiéndonos ser vulnerables para ayudar a nuestros colaboradores.

¿Cómo podría mejorar el nivel de empatía en su organización?