La formulación de una estrategia corporativa

¿Qué es una empresa exitosa ? Una que tiene una excelente estrategia corporativa. Pero, ¿cómo podemos definir esa estrategia? Eso es lo que veremos en este artículo.

La definición de los objetivos estratégicos

 

  • La influencia de los objetivos

 

El propósito de las organizaciones determina su acción. Aunque en esencia es lucrativo, el negocio puede tener otros propósitos que el de obtener beneficios, aunque esto sigue siendo una preocupación importante. Al formular la estrategia corporativa, estas misiones de seguridad, calidad y eficiencia deben encontrar su lugar en los objetivos de la organización. De la misma manera, puede definir su misión como la de contribuir al progreso de la movilidad de los bienes, las personas y, más allá de eso, al progreso de la sociedad. Para ello, debe establecer relaciones sólidas y duraderas con todos sus socios, incluidos sus proveedores. La consideración de los proveedores debe integrarse en la estrategia.

La RSC es parte de los objetivos de la empresa. Es a partir de su propósito que una organización determina sus objetivos. Por lo tanto, una organización de la sociedad civil no podrá desarrollar una estrategia de mercado para la producción de bienes y servicios sin perder su propósito o arriesgar su propia existencia. De ahí la importancia de la formulación de una estrategia corporativa ganadora.

 

  • La formulación de objetivos estratégicos

 

La formulación de una estrategia corporativa consiste en definir objetivos, es decir, una meta, un resultado que las acciones de la organización deben permitir alcanzar. La definición de los objetivos está, por tanto, vinculada a una proyección de dónde va a estar la organización y en qué se va a convertir y las transformaciones que va a realizar.

Por consiguiente, la formulación de los objetivos requiere hacer elecciones, favoreciendo una posible solución sobre otra. Por lo tanto, en una empresa, el gerente tendrá que decidir, por ejemplo, si tiene una sola empresa (estrategia de especialización) o varias empresas (estrategia de diversificación). También tendrá que decidir si lo hace todo él mismo (integración) o si externaliza parte de su actividad (estrategia de externalización), si se desarrolla de forma autónoma (crecimiento interno) o, por el contrario, si se expande comprando empresas (crecimiento externo) y, por último, si realiza su actividad a nivel nacional o incluso local o si se internacionaliza.

Estos objetivos deben ser coherentes con lo que la empresa pretende lograr, con lo que tiene capacidad de hacer con sus recursos y habilidades, con las oportunidades que debe aprovechar y con las amenazas de su entorno que debe evitar, respetando al mismo tiempo lo que la empresa está autorizada a hacer, teniendo en cuenta las obligaciones y las presiones sociales que se ejercen sobre ella.

Evaluación de un objetivo mediante indicadores de gestión

Si el objetivo estratégico seleccionado debe ser coherente con el propósito de la empresa, también debe ser definido y medido de antemano, junto con el resultado esperado. El objetivo no se cuantifica necesariamente, pero el resultado debe ser mensurable.

 

  • Una selección de indicadores coherentes

 

Un indicador es un instrumento de evaluación y toma de decisiones. Ayuda a facilitar la comunicación entre los actores, a movilizar a los empleados, a evaluar la eficiencia de la organización y su rendimiento. También es un instrumento de transparencia para los interesados.

Los objetivos de una empresa pueden ser múltiples y variados, ya sean comerciales, de calidad, de recursos humanos, financieros, medioambientales, etc… Como la organización es un sistema, compuesto de subsistemas interdependientes, la diversidad de indicadores debe tener en cuenta la complejidad e interdependencia de los sistemas de la organización.

 

  • Indicadores que pueden ser evaluados en el espacio y el tiempo

 

Un indicador evaluable es aquel que puede ser cuantificado objetivamente. Para cada área se pueden seleccionar indicadores cuantitativos, como volumen de negocios, margen medio, número de nuevos clientes en el área comercial, rentabilidad de la inversión, rentabilidad en las finanzas, volumen de negocios, absentismo, gastos de formación, tasa de frecuencia y tasa de accidentes de trabajo…

Gracias a los indicadores de tiempo, la empresa mide sistemáticamente la progresión de su volumen de negocios de un año a otro. Esta progresión se expresa como un porcentaje, por una tasa de crecimiento. El interés en este caso es distinguir la tendencia por año y no sólo a lo largo del período, y evaluar los progresos en el logro del objetivo.

En cuanto a los indicadores en el espacio, en general, una empresa recopila información sobre uno o dos de sus competidores más importantes, como los cambios en el volumen de negocios, los resultados contables, los precios de venta, etc., y luego los compara con sus propios datos.

 

  • Objetivos y rendimiento de la empresa

 

El rendimiento mide la correspondencia entre los objetivos estratégicos definidos inicialmente y los resultados realmente alcanzados. Pero el rendimiento también es el criterio para evaluar la estrategia de la empresa, ya que tiene en cuenta los recursos movilizados para alcanzar los objetivos estratégicos. Por lo tanto, los indicadores permitirán analizar el rendimiento global de la organización, pero también su eficacia y eficiencia.

(conclusión)

Para tener éxito, los actores de la empresa deben tener objetivos personales que sean coherentes con los objetivos específicos de la empresa. Para ello, el gerente debe comunicarse, explicar su estrategia, darle sentido, escuchar atentamente y mostrar empatía. También puede implicar a los interesados en su decisión, en particular confiando en los dirigentes de su organización (de hecho o de derecho), y valorar los primeros éxitos. Al incorporar a las partes interesadas, el administrador transformará su estrategia en un enfoque colectivo, una fuente de apoyo y motivación. Y usted, ¿cómo define su estrategia corporativa?