Los diferentes tipos de management 

La motivación de nuestros empleados se basa en tres factores: la recompensa que reciben por sus acciones, el cumplimiento de los requisitos y los resultados deseados y el ambiente en su entorno de trabajo. En cada uno de estos factores, nuestro papel como manager es crucial para adaptar nuestro estilo de gestión a cada empleado.

Tanto si es un joven manager como un manager con experiencia, es importante adaptarse a los equipos y a la cultura de la empresa para la que trabajamos. Su función es mejorar el funcionamiento de la empresa liderando, pero también apoyando a sus equipos. Por supuesto, hay diferentes tipos de gestión y esto es lo que veremos juntos en este artículo, los diferentes tipos de management.

Para ser eficaz, el manager tiene que adaptarse constantemente. Esta es al menos la teoría desarrollada por Paul Hersey y Kenneth Blanchard, economistas estadounidenses especializados en gestión. Según ellos, un manager debe analizar y adaptar en función de las competencias, la experiencia y la motivación de los equipos para cada una de las misiones a realizar.

Esta teoría, denominada gestión situacional, desarrolla cuatro tipos diferentes de management que vamos a detallar.

Management direccional, primero de los diferentes tipos de management 

El management direccional pretende estructurar los equipos mediante objetivos claros y precisos. Este tipo de gestión centraliza el mando con vistas a controlar las tareas estratégicas. Más orientado al proceso que a las personas, el manager que adopta este estilo de gestión planifica y restringe las iniciativas del equipo.

Muy extendida en el sector industrial, la gestión directiva tiende a desaparecer en otros sectores. Sin embargo, sigue siendo especialmente apropiada para los equipos recién formados. De hecho, necesitan un marco más estricto para iniciar sus misiones. Asegúrese de medir los progresos de su equipo celebrando reuniones periódicas con un orden del día preciso que haya establecido.

La ventaja de este tipo de gestión es que está orientada a la eficiencia, y la desventaja es que si la comunicación está totalmente ausente, este tipo de gestión puede dar lugar a conflictos.

Management persuasivo

A medio camino entre el estilo directivo y el participativo, la gestión persuasiva se esfuerza por encontrar un equilibrio entre el liderazgo orientado a objetivos y el relacional. Se trata de unir a los equipos en torno a los objetivos comunicando las misiones asignadas y los medios para llevarlas a cabo.

La postura del manager es entonces persuadir a sus equipos para motivarlos a hacer lo mejor que puedan. Más abierto a las iniciativas y comentarios de los empleados, tiene en cuenta sus opiniones. Por ello, favorece el intercambio, aunque sigue controlando todas las decisiones y la asignación de tareas.

Su ventaja entre los diferentes tipos de management radica en su capacidad para motivar y unir a los equipos en torno a un proyecto, sin embargo, es más costoso y complicado de poner en marcha en función del sector de actividad de la empresa.

Management participativo

A diferencia del management direccional, este tipo de gestión se orienta esencialmente a la relación con los empleados. El papel del manager es apoyar a los empleados, pero son ellos los que deciden cómo organizarse. El objetivo es ser benévolo para ofrecer a los equipos las mejores condiciones de trabajo.

La posición del manager es ponerse en pie de igualdad con los empleados. Suele mantener reuniones individuales con los miembros de su equipo y sabe escuchar, sobre todo si los empleados son contundentes en sus propuestas. También dejará que los empleados participen en la resolución de problemas.

Este tipo de gestión fomenta la responsabilidad y la creatividad de los empleados, pero también debe ser aplicada por gestores experimentados a riesgo de tener un grupo laboral completamente desorganizado.

Management delegado

Entre los diferentes tipos de gestión, la gestión delegada es la que da más responsabilidad a los miembros del equipo. El marco acoge y fomenta las iniciativas. La toma de decisiones la realizan principalmente los empleados, y el manager prefiere permanecer en segundo plano. Tendrá más control sobre las misiones y los objetivos a medio y largo plazo, dejando el resto del tiempo a sus subordinados.

La posición del manager es delegar tareas y evaluar resultados. Responde a las peticiones de los empleados, pero no celebra reuniones individuales, ya que prefiere dejar toda la autonomía posible a los empleados. Es un estilo de gestión orientado a la autonomía y a la potenciación de los empleados, pero la gestión delegada no es adecuada para todos los empleados. Es preferible que los equipos estén formados por personas con experiencia.

(conclusión de los diferentes tipos de management )

Como habrá comprendido, en lo absoluto, no hay un tipo de gestión bueno o malo. Sin embargo, el liderazgo que se establezca debe corresponder a situaciones específicas para no frustrar o entrar en conflicto con sus subordinados. El ambiente de trabajo es un factor determinante en la eficacia de los empleados. Es su papel adoptar o ajustar su gestión según sus necesidades o las de la situación. Y usted, ¿sabe qué tipo de gestión utilizar?