¿Cómo mejorar la toma de decisiones?

¿Le interesa saber cómo mejorar la toma de decisiones sus empleados, pero le faltan algunos elementos? Es normal, el mecanismo de toma de decisiones es bastante complejo de entender porque es intuitivo e implica varios factores. De hecho, se basa en un análisis de la situación que puede estar sesgado por nuestra percepción del entorno y por otros mecanismos cognitivos de los que no somos conscientes. Pero, ¿cómo podemos entender este mecanismo de toma de decisiones? ¿Podemos evitar los sesgos cognitivos? Esto es lo que veremos en este artículo.

La percepción como origen del sentido

La percepción es un proceso que permite al individuo dar significado a su entorno a través de la interpretación de las impresiones sensoriales percibidas en este entorno. Se trata, en realidad, de un análisis subjetivo que no se corresponde necesariamente con la realidad del entorno. A partir de este análisis, se inducirán los comportamientos y actitudes del individuo y, en consecuencia, la elección que hará en una situación determinada.

La percepción puede ser diferente de un individuo a otro, ya que el contexto de observación y el objeto observado tienen su importancia. La misma situación no se percibirá de la misma manera según el contexto y la impresión no será la misma.

El individuo puede realizar un procesamiento heurístico de la información para juzgar una situación o una persona. Se trata de técnicas de simplificación de la situación para comprenderla, basadas en el contexto de la información y los conocimientos aprendidos (creencias, reglas, etc.). Estas técnicas de simplificación permitirán ahorrar tiempo y energía. 

Por otro lado, el individuo puede interpretar los estímulos que le interesan, basándose en lo que sabe de la situación, en su experiencia, en su educación, esto es la percepción selectiva. Estos sesgos cognitivos permiten una percepción más rápida que un análisis profundo de la situación y nos llevan a una conclusión a veces errónea.

La percepción como origen de la evaluación en la organización

Dentro de la organización, los individuos suelen ser juzgados o evaluados por sus compañeros o su supervisor. Estos juicios o evaluaciones están influidos por la percepción de la persona que evalúa y, por tanto, pueden incluir un sesgo de percepción. Por ejemplo, durante una entrevista de trabajo, el reclutador se forma una imagen del candidato basada en la información obtenida al principio de la entrevista, que no siempre es exacta.

Otro caso es posible cuando el directivo espera determinados rendimientos de su equipo, puede influir en el comportamiento de sus empleados en la dirección de sus expectativas: si espera tener muy buenos resultados en el proyecto, sus expectativas inducirán el comportamiento de los empleados que tenderán a este rendimiento. Esto se llama una profecía autocumplida. Este efecto es interesante porque demuestra que, en función de la percepción que una persona tenga de los demás, devolverá una imagen en relación con sus expectativas que determinará el comportamiento de los demás.

De la percepción a la toma de decisiones: un mecanismo de influencia

En una empresa, todos los empleados deben tomar decisiones que repercutan en la organización del trabajo y el funcionamiento de la estructura. Además, con la voluntad de responsabilizar cada vez más a los empleados, éstos tienen un poder de decisión que antes estaba reservado al directivo, por lo que es interesante saber cómo se toman estas decisiones y entender cómo influye la percepción en la toma de decisiones.

En general, se toma una decisión cuando se identifica un problema o, más bien, cuando se percibe una discrepancia entre la situación actual y la deseada. Esta percepción influye en la decisión del individuo, ya que, en función de su análisis de la situación, decidirá si interviene o no inmediatamente para restablecer el orden. La decisión no será la misma según el individuo.

Análisis de la información

Además, la toma de decisiones requiere el análisis de información procedente de diversas fuentes para ordenarla, interpretarla y determinar qué información es relevante. Es en esta fase donde la percepción jugará un papel importante, ya que permitirá procesar esta información y responder a la pregunta: ¿cuáles son los datos relevantes a tener en cuenta? Así, se presentarán opciones, con la evaluación de los puntos fuertes y débiles de cada una. El riesgo de sesgo puede aparecer durante el proceso de toma de decisiones, lo que puede llevar a conclusiones falsas.

De hecho, la gente se conforma con tener una solución razonable y aceptable aunque no sea la más óptima o la más innovadora. Esto se llama racionalidad limitada. Este fenómeno se explica por la imposibilidad del ser humano de procesar e integrar toda la información necesaria para tomar una decisión. Así, reducirá la situación a un nivel más comprensible conservando las características esenciales del problema. Los responsables de la toma de decisiones con experiencia eligen sólo una solución al problema en cuestión. Si el problema es complejo, evaluarán la situación y pondrán en marcha acciones específicas para abordar progresivamente el problema.

Otros sesgos y errores pueden alterar la racionalidad de los responsables de la toma de decisiones en una organización.

(Conclusión de cómo mejorar la toma de decisiones sus empleados)

Así, al entender cómo toma las decisiones cada persona de la empresa, el empleado puede influir en la percepción de sus compañeros, sobre todo en lo que respecta a la buena marcha de los proyectos. Y usted, ¿cómo ayuda en la toma de decisiones de su empresa?