ANSIEDAD LABORAL

El sistema primitivo o sistema automático funciona generalmente bastante bien. Pero también se equivoca por desajustes emocionales y motivaciones. Por ejemplo, querer agradar o querer demostrar o cumplir las expectativas que creemos que tienen en nosotros, a menudo producen sesgos y desajustes. Estos sesgos en la atención de nuestro cerebro de los que no nos damos cuenta conscientemente, nos pueden llevar a la ansiedad laboral.

En la ANSIEDAD LABORAL O SOCIAL, el cerebro por uno de estos desajustes hace que las personas con ansiedad laboral presten más atención subconsciente a cosas levemente amenazantes. Lo hacen en un aparente intento de corroborar los más leves indicios de rechazo o enfrentamiento.

De esta forma, un ligero gesto de disgusto, ver una persona seria, una interrupción o un comentario de que no están de acuerdo con nosotros nos afecta mucho más que cuando nos han dado la razón o nos han hecho un gesto de aceptación. Nuestro cerebro tiende, por la ATENCIÓN SELECTIVA, a fijarse solo en aquello amenazante y que creemos que confirma nuestros peores temores. Este enfoque de nuestra atención en lo amenazante, obviando todas las demás señales que van en sentido contrario, es un sesgo de la realidad que nos lleva con frecuencia a la ansiedad laboral.

Corregir la ansiedad laboral

Para corregir la ansiedad laboral, podemos entrenar nuestra atención buscando activamente señales de aceptación y acostumbrándonos conscientemente a no fijarnos en las señales de amenaza o a atribuir dichas señales a debilidades o problemas del otro o señales que no nos hacen solo a nosotros sino a todo el mundo. Un entrenamiento consciente a base de repetición de fijarnos en señales positivas, llevará a que el cerebro primitivo adopte el hábito de fijarse en las cosas no amenazantes equilibrando el sesgo de la realidad.

Por ejemplo si una persona nos interrumpe pero también lo hace con los demás en realidad no es un signo amenazante a nosotros sin que es su manera de actuar normal.

En casos de ansiedad laboral o social grave, existe una terapia llamada “modificación del sesgo cognitivo” o CBM https://psiquiatria.com/trabajos/5CONF1PSICO2017.pdf . En esta terapia se muestra fotografías de gente y se pide que se fije el paciente en la aparición de ciertas luces para pulsar un botón cuando las vea. Las luces nunca aparecen en los rostros amenazantes sino en los otros o en los neutros. Al cabo de varias sesiones el cerebro aprende a fijarse hacia los indicios no amenazantes.

Posteriormente, una vez se ha equilibrado, se busca un equilibrio de la realidad. De forma que si una persona nos dice una frase amenazante pero por otra parte nos sonríe y además nos felicita y busca nuestra compañía, las señales positivas son un 75% y la frase ha podido ser un 25% negativa o incluso una mala interpretación. Al restaurar el equilibrio atencional disminuye la ansiedad laboral o en la mayoría de los casos, desaparece.

Otras técnicas:

  • Mirar fotos de personas en internet amenazantes y no amenazantes y acostumbrarnos a fijarnos más en las más agradables.
  • Buscar fotos de personas amenazantes y pensar en una razón que no sea amenazante para nosotros por lo que esa persona se comporta así: miedo, necesidad de demostrar, ansiedad, o incluso valorarnos tanto que nos ve como competencia.
  • Cuando a una persona la percibimos como amenazante, fijarnos si realiza las mismas acciones con otros. Muchas personas hacen lo mismo con todo el mundo. Si lo hace, cuando nos lo esté haciendo, desactivarnos, tranquilizarnos, y analizar que esa persona tiene un problema, no nosotros.
  • En las reuniones o presentaciones no fijarnos jamás en los negativos. Al contrario, fijarnos y seguir el “rollo” a las personas positivas y colaboradoras con nosotros ninguneando a los amenazantes. Hay que fijar la atención y la comunicación con los positivos.
  • Dar siempre importancia a las personas con buena actitud para equilibrar el miedo irracional que podamos tener por el sesgo de la realidad que nos lleva a un sesgo atencional hacia lo amenazante.
  • Si nos hemos sentido amenazados por algo escribirlo. Y también escribir todos los inputs positivos hasta hacer una lista equilibrada. Nuestro cerebro puede tender a dar más importancia a las señales negativas que a las positivas sacándonos de la realidad.