¿Cómo el management representa un instrumento para adaptarse a los cambios del entorno?

La importancia crucial del management para adaptarse a los cambios del entorno.

¿De qué manera la organización representa un sistema?

Las organizaciones no pueden reducirse a meras entidades económicas productoras de bienes y servicios. También son sistemas, es decir, un conjunto de elementos que interactúan entre sí de acuerdo con determinados principios o normas.

Por consiguiente, la organización es un sistema que se completa con los objetivos que persigue, movilizando sus recursos. Pero la organización es también un entrelazamiento de subsistemas interrelacionados, organizados de manera jerárquica entre sistemas y subsistemas. Cada subsistema tiene su propia misión, pero cada uno depende de todos los demás y hay lazos causales en bucle entre ellos. Entre los ejemplos figuran el sistema de producción, el sistema de información y adopción de decisiones y el sistema de gestión de los recursos humanos.

Al ser consideradas como un sistema, las organizaciones son también entidades complejas que están abiertas al entorno y deben mantener relaciones satisfactorias con ese entorno para sobrevivir.  Esta apertura implica tener en cuenta su macroentorno, sea político, jurídico, económico, ambiental, o social, pero también tener en cuenta los actores que participan en la vida de la organización. Los interesados se distinguirán por su pertenencia o nombre al sistema de la organización. Por lo tanto, la regulación de la gestión debe garantizar el buen funcionamiento de la organización del sistema, teniendo en cuenta a las partes interesadas, y no simplemente analizando el proceso de producción. De ahí la importancia de adaptarse a los cambios del entorno.

La transparencia e inclusión de las partes interesadas: RSE

Las partes interesadas de la organización incluyen a todos los que participan en su vida económica, los que observan la empresa  y aquellos a los que influye más o menos directamente. Las partes interesadas son todas aquellas que tienen interés en las actividades de la empresa.

La responsabilidad social de las organizaciones es la responsabilidad de una organización por los impactos de sus decisiones y actividades en la sociedad y el medio ambiente, lo que resulta en un comportamiento transparente y ético que contribuye al desarrollo sostenible, incluyendo la salud y el bienestar de la sociedad, que tiene en cuenta las expectativas de los interesados. También debe cumplir con las leyes aplicables, ser compatible con las normas internacionales.

La responsabilidad social de las empresas es un enfoque voluntario de la organización y abarca cuestiones sociales y ambientales. No puede separarse de la estrategia y las operaciones comerciales, así que se trata de integrar las preocupaciones sociales y ambientales en sus estrategias y operaciones.

Un aspecto importante de la RSE es la forma en que las empresas interactúan con sus interlocutores internos y externos. Las empresas socialmente responsables deben ser y son no sólo transparentes para sus interesados, sino también asegurarse de que sirven a todos sus intereses. Esto contrasta con las empresas para las que el rendimiento a corto plazo es la única prioridad y que actúan únicamente para satisfacer a sus accionistas.

En el marco de las estrategias de gobernanza participativa y de responsabilidad social, cada vez más empresas incluyen a partes interesadas más amplias en sus comités de gestión, a fin de dar más poder de decisión a estos actores indispensables en la vida de la empresa.

El acompañamiento necesario de la transformación digital y la necesidad de adaptarse a los cambios del entorno

La difusión masiva de la tecnología digital ha transformado los usos y modelos de negocio de muchos sectores. Por ejemplo, la prensa “de papel” tuvo que hacer frente a la caída de sus ventas físicas, mientras que al mismo tiempo se desarrollaba una prensa gratuita en línea, y los anunciantes y sus presupuestos de publicidad migraban a la web. Las grandes empresas de música se enfrentaron a la caída de las ventas de álbumes físicos con el desarrollo del MP3. Las necesidades de los consumidores de música han evolucionado hacia una necesidad de movilidad, que el streaming y los nuevos reproductores han podido satisfacer.

En el comercio, la inteligencia artificial está permitiendo el desarrollo del pago por reconocimiento facial, el aumento de las tiendas sin dinero en efectivo, la publicidad ultra dirigida. En lo que respecta a los nuevos usos, cada vez son más los consumidores que acuden a las tiendas después de haber hecho una preselección en Internet y las empresas deben ahora borrar en la medida de lo posible los límites entre las ventas en línea y en las tiendas.

La digitalización de los sistemas de información ha creado nuevas expectativas y métodos de trabajo, como el trabajo en colaboración, las redes sociales corporativas, el teletrabajo, la revolución de los prototipos o la producción con impresión tridimensional. Las organizaciones han tenido que cambiar sus prácticas de gestión, invertir y, sobre todo, formar y desarrollar sus habilidades y las de sus empleados.

El desafío del cambio ecológico

La escasez de recursos y la creciente conciencia de los riesgos ambientales generados por la actividad humana han alertado a las organizaciones sobre la transformación de su actividad. Estas transformaciones van más allá de una simple reducción de sus emisiones de CO2.

Para las empresas, se trata de desarrollar una lógica de economía circular. Se pretende que la economía circular sea más “ecológicamente virtuosa” que los modelos económicos tradicionales que basan el desarrollo económico en la producción de riqueza o valor añadido que resulta en la destrucción de recursos. Con este fin, promueve un sistema económico e industrial que es por un lado bajo en carbono y energía y por otro lado bajo en recursos naturales que no son, poco, difícilmente o costosamente renovables, basado en el diseño ecológico de productos y servicios que deben fomentar el reciclaje al menor costo. Integra la economía de la funcionalidad.

La economía de la funcionalidad sustituye, pues, la noción de venta del bien por la de venta del uso del bien. Las razones para que las organizaciones apliquen este principio son básicamente conciliar el interés económico y la responsabilidad ecológica, hacer frente al aumento de los precios de la energía y las materias primas y consumir menos.

(conclusión del management para adaptarse a los cambios del entorno)

Para los organismos públicos, lo que está en juego es inmenso: urbanismo, desarrollo de energías limpias, educación, sensibilización… El coste puede ser considerable, ya que la contaminación provoca muchas enfermedades, cuyo coste es asumido por la sociedad. Y usted, ¿cómo ancla su gestión en el cambio ecológico?