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	<title>El Blog de Javier Ortego &#187; superdotados sociales</title>
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	<description>Estrategia, Marketing, Competencias</description>
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		<title>Habilidades sociales. La relación con los demás.</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Jun 2009 23:50:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Ortego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Competencias]]></category>
		<category><![CDATA[asertividad]]></category>
		<category><![CDATA[equilibrio social y personal]]></category>
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		<description><![CDATA[¿Quién no conoce a alguien que cae bien a todo el mundo y que se muestra siempre tolerante y no hiere a nadie a pesar de que acostumbra decir lo que piensa?. Además, esta persona admirada por casi todos resulta sensata, convincente y persuasiva sin por ello pecar de autoritarismo ni mostrar indiferencia ante las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-full wp-image-274" title="img_emocional" src="http://javierortego.files.wordpress.com/2009/06/img_emocional.jpg" alt="img_emocional" width="327" height="327" />¿Quién no conoce a alguien que cae bien a todo el mundo y que se muestra siempre tolerante y no hiere a nadie a pesar de que acostumbra decir lo que piensa?.</p>
<p>Además, esta persona admirada por casi todos resulta sensata, convincente y persuasiva sin por ello pecar de autoritarismo ni mostrar indiferencia ante las opiniones o emociones de los demás.</p>
<p>Estos superdotados de las relaciones humanas despiertan nuestra envidia y a veces nos gustaría imitarles, pero no sabemos hacerlo: o nos quedamos cortos, y pecamos de blandos, o nos pasamos y resultamos excesivamente duros. Algunos afortunados tienen estas habilidades sociales de forma natural, casi innata, y las aplican cotidianamente sin esfuerzo alguno. Pero ello no nos debe desanimar, porque el más común de los mortales puede también aprender a comunicarse mejor. Una vez más, defendemos aquí que todos podemos cambiar a mejor sin que ello signifique menospreciar nuestra personalidad que, sin duda, se verá nítidamente reflejada en los posibles cambios que introduzcamos en nuestra manera de comportarnos con los demás. Partamos de que nuestra salud mental y equilibrio personal están muy relacionados con la forma en que vivimos las relaciones interpersonales. La convivencia, cómo nos sentimos con los demás, puede resultar reconfortante o convertirse en una pesadilla.</p>
<p>Dependerá mucho de nosotros. Vivir con los demás es un arte que puede aprenderse no sólo para caer bien, sino porque la integración social es un factor clave del bienestar emocional. Las habilidades sociales son una serie de conductas y gestos que expresan sentimientos, actitudes, deseos y derechos del individuo, siempre de una manera adecuada y de modo que resuelven satisfactoriamente los problemas con los demás.</p>
<p>Si cultivamos y dominamos estas habilidades podremos conseguir satisfacciones en el ámbito de la familia, de las amistades y en las relaciones amorosas. E incluso nos ayudarán a la hora de conseguir un empleo, de relacionarnos con nuestros jefes y compañeros de trabajo y de convencer de nuestras posturas o planteamientos. Las habilidades sociales pueden enunciarse y describirse. Veámoslas:</p>
<p><strong>El lenguaje no verbal</strong></p>
<p>Comencemos por la expresión de la cara. El rostro expresa las seis emociones fundamentales: miedo, rabia, desprecio, alegría, tristeza y sorpresa. Y hay tres zonas de la cara que representan estas emociones: la frente con las cejas, los ojos y la zona inferior de la cara.</p>
<ul>
<li><strong>La mirada.</strong> Mirar a los ojos o a la zona      superior de la cara ayuda a establecer el contacto y dependiendo de cómo      sean esas miradas se expresan las emociones: se considera más cercanas a      las personas que miran más a su interlocutor, pero no si es de forma fija      y dominante. Y mirar poco puede ser signo de timidez. La mirada acompaña a      la conversación: si miramos cuando<span id="more-273"></span> escuchamos animamos a la otra persona a      comunicarse. En cambio, mirar a los ojos cuando hablamos convierte nuestro      discurso en más convincente.</li>
<li><strong>La sonrisa</strong> casi siempre denota cercanía,      suaviza tensiones y facilita la comunicación. Pero si el gesto sonriente      expresa ironía o escepticismo puede manifestar rechazo, indiferencia o      incredulidad. La postura corporal. Los gestos del cuerpo expresan cómo se      siente interiormente la persona según sea su manera de sentarse, de      caminar&#8230; Se pueden trasmitir escepticismo (encogiéndose de hombros),      agresividad (apretando los puños), indiferencia (sentándonos casi tumbados      cuando alguien nos habla). La distancia física entre personas que se      comunican también indica la proximidad emocional entre esos individuos. Dos      cuerpos cercanos expresan proximidad afectiva. Volver la espalda o mirar      hacia otro lado es una manifestación de rechazo o desagrado. Un cuerpo      contraído expresa decaimiento y falta de confianza en uno mismo; y un      cuerpo expandido, todo lo contrario.</li>
<li><strong>La postura corporal.</strong> Los gestos del cuerpo expresan      cómo se siente interiormente la persona según sea su manera de sentarse,      de caminar&#8230; Se pueden trasmitir escepticismo (encogiéndose de hombros),      agresividad (apretando los puños), indiferencia (sentándonos casi tumbados      cuando alguien nos habla). La distancia física entre personas que se      comunican también indica la proximidad emocional entre esos individuos.      Dos cuerpos cercanos expresan proximidad afectiva. Volver la espalda o      mirar hacia otro lado es una manifestación de rechazo o desagrado. Un      cuerpo contraído expresa decaimiento y falta de confianza en uno mismo; y      un cuerpo expandido, todo lo contrario.</li>
<li><strong>Los gestos.</strong> Los que se producen con las      manos y la cabeza acompañan y enfatizan lo que se comunica con la palabra      o el silencio.</li>
</ul>
<p><strong>La voz acompaña, y más de lo que pensamos, a la palabra</strong></p>
<p>Las mismas palabras con entonación diferente trasmiten sentimientos tan distintos como ironía, ira, excitación, sorpresa o desinterés. Un tono mortecino es señal de abatimiento o depresión. Una conversación que se mantiene siempre en el mismo tono resulta monótona y aburrida y suscita poco interés. Se hace oír más, comunica mejor, la persona que juega con las modulaciones de voz a lo largo de su charla. El tono, que tan poco cuidamos normalmente, es a veces tan importante como el propio contenido de nuestras palabras.</p>
<p>Un volumen alto de voz expresa seguridad y dominio de la situación, pero cuando se eleva demasiado puede suscitar rechazo y connotar agresividad. El volumen bajo, por su parte, puede sugerir estados de ánimo como debilidad o falta de confianza en uno mismo pero también confidencialidad y cercanía. La fluidez de la palabra y el ritmo. La utilización de repeticiones, muletillas, frases hechas y de relleno y los titubeos producen impresión de inseguridad, monotonía e incluso desconcierto en quien escucha. Todos estos elementos de conducta relacional son herramientas de nuestra forma de estar en sociedad, y, bien articulados, nos ayudan a relacionarnos de forma más eficiente. Las habilidades sociales son conductas aprendidas y, por tanto, podemos mejorarlas. Facilitan la relación con otras personas y nos ayudan a ser más nosotros mismos, reivindicando nuestros derechos y peculiaridades sin negar los derechos de los demás. Lo más positivo es que facilitan la comunicación y la resolución de problemas con otras personas.</p>
<p>El arte de convivir con los demás consiste en no quedarse corto y en no pasarse. Es un equilibrio entre ambos extremos, lo que se conoce como asertividad: ser nosotros mismos y resultar convincentes sin incomodar a los demás, al menos no más de lo imprescindible. La persona persuasiva, eficaz en su comunicación y que resulta agradable a sus interlocutores puede considerarse asertiva. Veamos lo que entendemos por quedarse corto y por pasarse.</p>
<ul>
<li><strong>Quedarse corto.</strong> Actitudes pasivas. Incapacidad      para expresar con libertad lo que se siente, la propia opinión. Pedir      disculpas constantemente. Es la falta de respeto hacia las propias      necesidades. El individuo pasivo trata de evitar los conflictos, al precio      que sea. Quien actúa así no hace comprender sus necesidades y termina      sintiéndose marginada y mostrándose irritada por la carga de frustración      acumulada. Tampoco para sus interlocutores es fácil la situación de      adivinar qué desea el pasivo y termina por considerarlo como una persona      molesta.</li>
<li><strong>Pasarse.</strong> Son las conductas agresivas e      inadecuadas, avasallar los derechos de los demás por la defensa de los      propios. Estas conductas agresivas pueden incluir desconsideraciones hacia      el otro, insultos, amenazas y humillaciones e incluso ataques físicos.      Tampoco falta la ironía y el sarcasmo despectivo. Se tiende a la      dominación, a negar al otro la capacidad de defenderse, de responder      equitativamente. Las consecuencias, a largo plazo, siempre son negativas      incluso para el agresor que se queda sin amigos por mucho que pueda haber      ganado súbditos.</li>
</ul>
<p>La conducta asertiva es la más hábil socialmente porque supone la expresión abierta de los sentimientos, deseos y derechos pero sin atacar a nadie. Expresa el respeto hacia uno mismo y hacia los demás. Pero aclaremos que ser asertivo no significa la ausencia de conflicto con otras personas, sino el saber gestionar los problemas cuando surgen.</p>
<p><strong>Qué hacer para resultar más asertivos</strong></p>
<ul>
<li><strong>Valorarnos suficientemente.</strong> Mantener y cultivar un buen      concepto de uno mismo, identificando y remarcando nuestros valores y      cualidades.</li>
<li><strong>No enfadarnos gratuitamente o      por nimiedades.</strong> Enfadados nos encontramos mal emocionalmente y, además, trasmitimos imagen      de debilidad. Lo conveniente es recuperar la calma, contextualizar el      problema, calmarse y expresar tranquilamente nuestra opinión.</li>
<li><strong>Evitar las amenazas.</strong> Es más eficaz, para que nos      tomen en serio y nos valoren, reflexionar sobre los pasos que vamos a dar      para defender nuestras opiniones, posturas o derechos y luego enunciar los      argumentos con corrección, pero no exenta de firmeza si la situación lo      requiere.</li>
<li><strong>No pidamos disculpas      protocolariamente, hagámoslo sólo cuando sea necesario.</strong></li>
<li><strong>Nunca ignoremos a los demás.</strong> Escuchemos mostrando respeto      por el otro e interés por lo que dice. No avasallemos, por mucha razón que      creamos tener. Y permitamos que el otro tenga siempre una salida digna, no      cerremos puertas al diálogo. Seamos, en fin, asertivos. Nadie necesita      enemigos y a todos nos viene bien contar con gente que nos aprecie y      respete y que se preste, en un momento dado, a defendernos o a colaborar      con nosotros.</li>
<li><strong>Admitamos nuestros errores y      equivocaciones.</strong> Seremos      más estimados y queridos.</li>
</ul>
<p><strong>Habilidades para conseguir el equilibrio personal</strong></p>
<p><strong>Habilidades elementales:</strong></p>
<ul>
<li>Escuchar al otro. Trabajar la      capacidad de comprender lo que me están comunicando</li>
<li>Aprender a iniciar una      conversación y a mantenerla</li>
<li>Aprender a formular preguntas</li>
<li>Saber dar las gracias</li>
<li>Presentarse correctamente      ataviado</li>
<li>Saber presentarnos a otros y      presentar a los demás</li>
<li>Saber hacer un cumplido, sin      zalamerías y con afecto.</li>
</ul>
<p><strong>Habilidades avanzadas:</strong></p>
<ul>
<li>Aprender a pedir ayuda</li>
<li>Capacitarnos para dar y seguir      instrucciones</li>
<li>Saber pedir disculpas</li>
<li>Aprender a convencer a los      demás, a ser persuasivo.</li>
</ul>
<p><strong>Habilidades relacionadas con los sentimientos:</strong></p>
<ul>
<li>Conocer nuestros sentimientos y      emociones y saber expresarlos</li>
<li>Comprender, valorar y respetar      los sentimientos y emociones de los demás</li>
<li>Saber reaccionar ante el enfado      del interlocutor y gestionar bien la situación</li>
<li>Resolver las situaciones de      miedo.</li>
</ul>
<p><strong>Habilidades alternativas a la agresividad</strong></p>
<ul>
<li>Pedir permiso</li>
<li>Compartir cosas, sensaciones y      sentimientos</li>
<li>Ayudar a los demás</li>
<li>Aprender a negociar, a      consensuar, a llegar a acuerdos</li>
<li>Recurrir al autocontrol en las      situaciones difíciles</li>
<li>Defender nuestros derechos      cuando los veamos amenazados</li>
<li>Responder a las bromas cuando      proceda</li>
<li>Rehuir las peleas, dialécticas      y de las otras.</li>
</ul>
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